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lunes, 13 de julio de 2015

“VES FIGURAS MUY PODEROSAS MIRARTE A LOS OJOS Y DECIRTE: ‘TIENES RAZÓN,PERO VAMOS A MACHACARTE’”

“VES FIGURAS MUY PODEROSAS MIRARTE A LOS OJOS Y DECIRTE: ‘TIENES RAZÓN,PERO VAMOS A MACHACARTE’”


Yanis Varoufakis ha hablado por primera vez desde que dejó su puesto como ministro de Finanzas griego. Lo ha hecho en una entrevista en la publicación NewStatesman. Una entrevista en la que hace un repaso a su experiencia personal, pero al tiempo da una mirada sobre la negociación y las fuerzas que mueven la Unión Europea, que no dejan de ser reveladoras.
“Los ‘poderes reales’ son como temías…”
En el sentido personal, Varoufakis, después de dejar su cargo, dice sentirse “liberado”. “Dormía dos horas cada día durante 5 meses… También liberado por no tener que mantener ya esta increíble presión por defender una posición que encontraba difícil de defender…”. Pero asegura que la experiencia de estos meses de extremadamente duras negociaciones con la Troika le han resultado positivas…, incluso en lo negativo.
Por ejemplo, Varoufakis hablar de lo que llama una especia de poderes ‘oscuros’… En concreto, reconoce que le gustó “la información oculta que uno consigue (al ocupar un puesto así)… que se confirmen tus peores temores… Tener “los poderes reales” hablándote directamente, y ver que son como temías…, que la situación es peor de lo que imaginabas!”. Y cuando el periodista le pregunta a qué se refiere, Varoufakis responde: “la completa falta de escrúpulos democráticos en nombre de los supuestos defensores de la democracia de Europa. El sobreentendido de la otra parte de que estamos en la misma lógica analítica… (Y aún así) tener a figuras muy poderosas mirarte a los ojos y decirte “Tienes razón en lo que dices, pero vamos a machacarte en cualquier caso”".
Una situación que le lleva a declarar que en sus discusiones no entraban nunca en conversaciones económicas, en debates… y da a entender que lo que él llama a menudo “la otra parte” no escuchaba: “tu planteas un argumento que realmente has elaborado, para asegurarte que el coherente y lógico, y lo que tienes enfrente es sólo un mirada vacía… Podría lo mismo haber cantado el himno nacional sueco”.
“Quizás los países endeudados no debiéramos tener elecciones y firmar donde nos digan”
Las buenas palabras y la comprensión, incluso desde “los más altos niveles” del FMI, dice Varoufakis, llegaban sólo “a puerta cerrada”, nunca a la luz pública. Y centra en Schäuble, el ministro económico de Merkel, esa falta de diálogo. Según el griego, el alemán le dijo “No discuto el programa…, esto fue aceptado por los gobiernos previos y no podemos consentir que una elección cambie nada”. El argumento de Schäuble es que son 19 países en el euro y que hay elecciones todo el tiempo por lo que si se cambiara cada vez que hay un cambio de gobierno los acuerdos en la Unión no valdrían para nada.
Varoufakis confiesa que entonces le dijo: “Bien, quizás los países endeudados simplemente deberíamos dejar de celebrar elecciones”. Y el propio exministro griego ratifica irónicamente su idea: “Sí, esa sería una buena idea, aunque resulte difícil. Así es que o firmas encima del espacio en blanco o estás fuera”.
Da a entender también Varoufakis que Merkel jugaba el papel de ‘policía bueno’ frente al de Schäuble…, que ella aseguraba a Tsipras que “encontraremos una solución, no dejaré que nada malo ocupa”, mientras su colega de economía le decía a él, “o te subes al caballo, o estás muerto”.
“Desde el primer momento los otros países endeudados fueron nuestros más acérrimos enemigos”
El periodista pregunta a Varoufakis si buscaron la alianza con los otros países endeudados, y el exministro griego contesta de manera rotunda que “no, y la razón es muy simple: desde el primer momento esos países dejaron muy claro que eran los más acérrimos enemigos de nuestro gobierno… Y la razón es que naturalmente eso les aniquilaría políticamente, porque tendrían que responder a su población porque no negociaron como nosotros estábamos haciendo”.
Sobre su relación con Podemos, reconoce que “siempre tuvimos una buena relación con ellos”, pero que no podían hacer nada, y que cuanto más apoyaba Podemos a Tsiriza, “más adverso se mostraba el ministro de Finanzas de ese país con nosotros”.
También da a entender Varoufakis que sólo Alemania tiene voz en Europa. Reconoce que el gobierno socialdemócrata francés, por ejemplo, en ocasiones intentaba “usar un lenguaje muy juicioso”, pero que “al final, cuando Doc Schäuble respondía y se determinaba la línea oficial, el ministro de finanzas francés acababa por doblegarse y aceptar”.
“Nuestra Eurozona es lugar muy inhóspito para la gente decente”
Sobre la salida de Grecia del euro, el llamado ‘Grexit’, Varoufakis reconoce que estuvo en la mesa desde el día uno, y que tenía un pequeño equipo de cinco personas trabajando en qué hacer en ese caso, pero al tiempo reconoce que una cosa es prepararse para la teoría y otra preparar al país para una decisión ejecutiva de ese tipo.
Se declara Varoufakis contrario al cierre de los bancos en Grecia, el ‘corralito’, que él apoyaba una respuesta ‘enérgica’ que incluiría imprimir sus propios euros, o al menos anunciar que lo iban a hacer, pero dice que llevó a cabo la implantación del ‘corralito’ cumpliendo órdenes y coordinándose con el Banco Central Europeo y el Banco de Grecia.
Por último, Varoufakis regresa al cierre de la entrevista a su idea inicial sobre las fuerzas oscuras, para dejar una frase contundente: “nuestra Eurozona es lugar muy inhóspito para la gente decente”.


domingo, 12 de julio de 2015

VICTORIA TOTAL O PARCIAL: LA PUGNA ENTRE TSIPRAS Y VAROUFAKIS

El Parlamento Griego aprueba un acuerdo con las instituciones muy similar al que la población rechazó hace solo unos días. Varoufakis se opone. Cuál es el debate en Siryza y la diferencia táctica entre Tsipras y Varoufakis que terminaron con la destitución del ministro de economía?

Aparte de la lucha entre Grecia y las “Instituciones”, existe una clara pugna interna en Siryza que está pasando más desapercibida, pero que explica los últimos movimientos. No es una cuestión ideológica: toda Siryza, y el 60% de la población, como mínimo, está en contra de la austeridad y la deuda insostenible.
La pugna se reduce en la posición de fuerza en la negociación con la Troika: hasta qué punto hay que presionar para conseguir el mayor acuerdo posible y cuáles son las líneas rojas.

Opción 1: La prioridad es mantenerse al Euro, aunque sea a cualquier precio. Esta es la posición de Tsipras, que lidera la facción moderada de Siryza, y también de la oposición de conservadores, Pasok y liberales.

Opción 2: La prioridad es no aceptar ningún acuerdo que no incluya como mínimo la reestructuración de la deuda. Preferiblemente evitar otro rescate que conlleve más austeridad y hacer un default dentro de la unión monetaria. Esta sería la victoria total: mantenerse dentro del euro pero sin deuda ni austeridad. En esta posición se encuentra Varoufakis, que lleva defendiendo esta estrategia desde 2012, el ala radical de Siryza y otras fuerzas del arco parlamentario.

Cuando Siryza llegó al poder, pudieron coexistir ambas opciones en la pugna con las instituciones. Y la estrategia negociadora ha logrado algunos avances. Si bien en España y en Europa se ha criticado la posición negociadora de Grecia como demasiado arriesgada e imprudente, esta solo ha seguido las pautas que cualquier empresa en situación de fallida hubiera seguido en cualquier país del mundo.

La verdad es que la estrategia ha sido fenomenal, en seis meses se ha conseguido:
– Que las medidas de austeridad impuestas (aumento IVA islas, reducción salario sector público, recortes en pensiones, etc.) para desbloquear los últimos €7bn del segundo rescate, ahora sirvan para conseguir un nuevo rescate de €53bn.
– Introducir en la centralidad del debate la reestructuración de la deuda y el apoyo explícito del Tesoro Americano y del FMI. Entre estos apoyos y la victoria del Referéndum, queda dañada la imagen de los acreedores de no abarcar también paralelamente la reestructuración en el marco del debate del tercer rescate.

No obstante, llegados a este punto, claramente es inviable mantener las dos opciones, o se aceptan los logros parciales, que conllevan, evidentemente, una nueva ola de recortes y austeridad para varios años mas, o se aprovecha el momentum para intentar conseguir la victoria final o, al menos, una victoria mayor: tensar todavía más la negociación para lograr mayores victorias, no aceptar ningún rescate que no incluya explícitamente una quita de la deuda que la haga sostenible y/o hacer un default total de la deuda dentro de la unión monetaria y evitar otro rescate que incluya nuevas medidas de austeridad que limiten el crecimiento.
Si bien estos objetivos son compartidos por toda Siryza, la posición de fuerza para conseguirlas pasa por una confrontación directa entre Grecia y los acreedores. Y es aquí, en esta confrontación, donde surge la división entre el ala moderada y el ala radical, pues existe la posibilidad que la confrontación termine con la salida del euro, extremo que es la línea roja para el ala moderada. En otras palabras, ante la posibilidad que aumentar la posición de fuerza negociadora termine con Grecia fuera del euro, es preferible la reconciliación ahora y consolidar las victorias parciales aun con el precio de desarrollar la austeridad.
Si bien el referéndum se ganó, Tsipras quiso rebajar tensión automáticamente con la destitución de Varoufakis y con hacer una propuesta de reconciliación. La alternativa era demasiado arriesgada.

La estrategia de Confrontación apoyada por Varoufakis
El gobierno griego tenía desde hace semanas, después de la decisión del BCE de limitar la liquidez al Sistema financiero griego, encima la mesa la estrategia de confrontación.
Primero fue imponer controles de capital para evitar la fallida, que se hizo automáticamente, y:
– Toma de control del Banco Central de Grecia, destitución del gobernador bajo leyes de emergencia nacional y control de los estimados €17bn en reservas en varias oficinas del banco central.
– Dar salida a una divisa paralela electrónica denominada en Euros, imitando el ejemplo del IOU de California en los primeros años de la crisis, para mantener a flote al Sistema bancario.
– Apelar a la Corte de Justicia Europea que el BCE actúa contra sus principios de garantizar la estabilidad financiero y reivindicar los derechos de Grecia como miembro de la eurozona. Si los acreedores fuerzan la salida del euro, ellos, y no Grecia, estarían actuando ilegalmente bajo el marco legal europeo actual, con implicaciones judiciales y contractuales en Londres, Frankfurt y Nueva York.
– Hacer una quita de €27bn de los bonos griegos propiedad del BCE, la llamada ‘deuda odiosa’ debido a que la compra original de bonos por parte del BCE fue para salvar los bancos franceses y alemanes propietarios de la mayor parte de la deuda publica griega, impidiendo una reestructuración de la deuda que, en otro escenario, hubiera ocurrido.

La estrategia de Confrontación no se basaba en la guerra abierta, sino en, sobretodo, mostrarse preparado para cualquier eventualidad, emplearse a fondo en la teoría de juegos, y hacer aumentar a la parte adversa los costes de su posición, y partía con el convencimiento que no solamente el Grexit es ilegal, sino perjudicial tanto para el proyecto europeo como los intereses económicos de los países centrales, a pesar de su reiteración que estaban preparados para la salida de Grecia.
No obstante, evidentemente traía consecuencias imprevisibles, teniendo en cuenta el chantaje financiero que hizo Europa solo para tratar de ganar el referéndum primero y para forzar un acuerdo ahora todavía. Los bancos siguen cerrados, el sistema bancario esta asfixiado por culpa de la falta de liquidez del BCE, hay una reducción de materias primas y compañías no pueden pagar a sus proveedores.
Ante el aumento de tensión de las fuerzas negociadores, el primero en salirse ha sido Tsipras, que ha preferido aceptar el acuerdo antes de incrementar los riesgos todavía más. Hacer justamente este movimiento en el momento de más acumulación de fuerzas logrado por el Referéndum y el apoyo de EEUU y el FMI, puede ser discutible, y sin duda será debatido por mucho tiempo. Pero esta ha sido la decisión y la estrategia de confrontación ha sido abandonada y Varoufakis sacrificado.
Al final Tsipras aprobará un acuerdo con unas condiciones muy similares a las que el pueblo griego rechazó masivamente en un referéndum. Habrá ganado un nuevo rescate y habrá puesto la reestructuración de la deuda en el centro del debate, pero no habrá logrado el objetivo real: revertir la austeridad y permitir que Grecia vuelva al crecimiento. De momento


Constantí Segarra
10/07/2015